La elección del presidente Obama dio a algunos la impresión de encaminar claramente al país a dar fin a una larga historia de desigualdad en los Estados Unidos de América. Pero la violencia contra personas por motivos de raza, religión, etnia, país de origen, género, identidad de género u orientación sexual sigue siendo un grave problema. Durante los ocho años de la presidencia de Obama, la oleada de violencia racial y los delitos de odio contra las minorías y los inmigrantes continuó y, desde la jornada de las elecciones presidenciales del año 2016, se ha producido un aumento de discursos, retórica e incidentes basados en el odio contra los musulmanes, judíos, inmigrantes, refugiados, la comunidad LGBT y las personas de color.

Según el informe sobre Delitos de Odio del FBI de 2015, se cometieron 5.850 delitos y 6.885 infracciones conexas motivados por prejuicios por motivos de raza, etnia, pais de origen, religión, orientación sexual, discapacidad, género e identidad de género. Estos datos infravaloran con casi toda seguridad el verdadero número de incidentes relacionados con el odio que tienen lugar en nuestro país. Puede que las víctimas no denuncien incidentes de esta clase por temor a las autoridades y cabe la posibilidad de que algunas autoridades locales no clasifiquen dichos incidentes violentos de forma precisa como motivados por el odio, omitiendo por tanto informar al gobierno federal sobre los mismos.

Cada sector de la sociedad tiene un papel importante a desempeñar para asegurar que a nadie se le dirige violencia motivada por sus características personales. Debemos pronunciarnos contra el odio y la intolerancia en cuanto los veamos y documentar los episodios de odio que surjan.

La toxicidad del ciclo electoral de 2016 ha puesto de manifiesto que la victoria definitiva sobre los prejuicios y la hostilidad racial continúa siendo escurridiza. Es hora de que nuestro país intensifique sus esfuerzos para combatir el odio en los Estados Unidos, pues ya va siendo hora de demostrar al mundo que podemos estar a la altura de los principios fundacionales de libertad y justicia para todos.

A través de Communities Against Hate Initiative (Iniciativa Comunidades contra el Odio) documentaremos incidentes de violencia basados en el odio, ofreciendo una potente herramienta para combatir la comisión de delitos y violencia de esta naturaleza en los Estados Unidos. Nuestros objetivos son:

  1. proteger los derechos de las comunidades más vulnerables;
  2. poner a las víctimas de incidentes basados en el odio en contacto con servicios de asistencia, protegiendo al mismo tiempo su privacidad;
  3. utilizar la recopilación de datos de este tipo de incidentes como herramienta para impulsar cambios en los servicios y las políticas, aumentar la sensibilización y concienciar al público sobre las múltiples manifestaciones del odio y la importancia del entrelazado tejido de la sociedad estadounidense;
  4. dar a conocer las historias de los víctimas sobrevivientes (cuando sea apropiado y con su autorización) con el fin de alterar la actual narrativa de normalización del odio, y
  5. dar apoyo y promover a la justicia restaurativa como metodología para abordar de los incidentes motivados por el odio